Prevenir Estrias Durante El Embarazo
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Estrías en el Embarazo: Qué Funciona y Qué No

Empecemos por lo que casi ningún artículo sobre estrías te dice: si te salen, no es porque hayas hecho algo mal.

La mayoría de las mujeres embarazadas desarrolla estrías, y el factor que más pesa no es la crema que uses ni la constancia que tengas. Es la genética.

Eso no significa que no puedas hacer nada. Significa que conviene saber qué está realmente en tu mano y qué no, para dedicar el esfuerzo donde sirve y ahorrarte la culpa donde no.

Por qué aparecen las estrías

Las estrías son pequeñas roturas en la dermis, la capa intermedia de la piel.

Cuando la piel se estira más rápido de lo que sus fibras de colágeno y elastina pueden adaptarse, esas fibras se rompen. En la superficie aparecen como líneas rojizas o moradas que con el tiempo se vuelven más claras.

Durante el embarazo se juntan dos cosas: el estiramiento del abdomen, los pechos y las caderas, y los cambios hormonales que alteran la elasticidad de la piel. Puedes ampliar información en la página de MedlinePlus sobre marcas por estiramiento.

 

Qué determina que te salgan

Aquí está la información que más tranquiliza y más se omite.

Los factores con mayor peso son:

  • Los antecedentes familiares. Si tu madre o tus hermanas tuvieron estrías en el embarazo, tus probabilidades son considerablemente más altas. Es el predictor más fuerte que existe.
  • La velocidad del aumento de peso. No tanto cuánto engordas, sino con qué rapidez lo haces.
  • La edad. Las embarazadas más jóvenes tienden a desarrollarlas con más frecuencia.
  • El tamaño del bebé y la cantidad de líquido amniótico, que determinan cuánto se estira la piel.

De esos cuatro, solo puedes influir de verdad sobre el segundo.

 

Qué dice la evidencia sobre las cremas

Seamos honestos, porque aquí se mueve mucho dinero.

Las revisiones científicas disponibles no han encontrado pruebas sólidas de que ninguna crema o aceite prevenga las estrías. Ni el aceite de almendras, ni la manteca de cacao, ni las fórmulas específicas que se venden como antiestrías.

Esto no significa que hidratarte no sirva para nada. Sí alivia la sequedad y el picor, que durante el embarazo pueden ser muy molestos, y eso ya justifica hacerlo. Pero conviene comprarlas sabiendo qué esperas de ellas.

Y desconfía de cualquier producto que prometa prevención garantizada: está prometiendo algo que la evidencia no respalda.

 

Lo que sí está en tu mano

Un aumento de peso gradual. Es lo único con impacto demostrable. Tu médico o matrona te indicará el rango recomendado según tu peso de partida; ganar dentro de ese rango y de forma progresiva reduce el estiramiento brusco.

Hidratación y alimentación. Beber suficiente agua y comer variado no previene las estrías por sí mismo, pero mantiene la piel en mejores condiciones y forma parte de un embarazo saludable.

Hidratar la piel a diario. Una vez al día basta. No hace falta aplicar crema cada seis horas ni aumentar la frecuencia por trimestres: esas pautas circulan mucho pero no responden a ningún criterio médico. Si la piel te tira o pica, aplica más; si no, no ganas nada.

No rascarte. El picor es frecuente y rascarse irrita e inflama la piel. Hidratar, usar ropa de algodón y aplicar frío suave alivian mejor.

 

Una advertencia importante sobre los ingredientes

Muchos productos antiestrías contienen retinoides —retinol, tretinoína, ácido retinoico— y estos están contraindicados durante el embarazo.

Revisa siempre la etiqueta y, ante la duda, consulta con tu matrona o tu médico antes de aplicarte cualquier cosa de forma habitual. Un producto no es seguro por ser de venta libre o llevar la palabra «natural».

 

Las estrías se atenúan solas

Esto también se cuenta poco, y merece saberse.

Al principio son rojizas o moradas porque los vasos sanguíneos quedan visibles a través de la piel rota. Con los meses, esos vasos se retraen y las marcas pasan a un tono claro o plateado, mucho menos llamativo.

Ese proceso tarda entre varios meses y un par de años. No desaparecen del todo, pero la diferencia entre cómo se ven al principio y cómo se ven después suele ser considerable.

 

Y después del embarazo

Si una vez pasada la lactancia quieres reducir su aspecto, existen tratamientos con más respaldo que las cremas: fórmulas con retinoides —ya sí permitidas—, láser fraccionado, radiofrecuencia o microagujas.

Son procedimientos que debe valorar un dermatólogo, no una recomendación general. Sus resultados son de mejora, no de eliminación.

 

Un apunte final: durante el embarazo es habitual notar también pesadez en las piernas por los cambios circulatorios. Si es tu caso, te puede servir lo que contamos sobre cómo mejorar la circulación, siempre consultando antes con tu matrona.

 

Aviso: este artículo tiene finalidad informativa y no sustituye el seguimiento de tu embarazo por parte de profesionales sanitarios. Consulta cualquier duda sobre productos, aumento de peso o cambios en tu piel con tu médico o tu matrona.

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